martes, 29 de septiembre de 2015

Santiago Gets Louder: Cuando el caos es bueno


Domingo 27 de septiembre, Hangares Suricato
Lotus Producciones

El hype es una cosa peligrosa. Y para Lotus, a la hora de montar eventos esto ha quedado patentado desde que se adjudicaron la organización del celebrado, pero a menudo divisivo, Lollapalooza. Año tras año desde 2011, dicho hype (término inglés que describe la promoción de cierto producto/evento mediante campañas, generando un revuelo mediático) ha ido comiéndose las expectativas de la gente hasta que 2015 le explotó en su propia cara. Lollapalooza sacó su versión más discreta a la fecha, con una amplia reducción en asistentes.

Por otra parte, el público chileno se había quedado viudo de Maquinaria, y pese al algo escuálido regreso bajo la marca de Rockout Fest, aún faltaba algo más cercano a la esencia ruidosa de aquel primer evento. Así que de alguna forma, el peso de la expectativa recaería sobre una nueva propuesta: Santiago Gets Louder.

El festival llevado a cabo el pasado 27 de septiembre es fruto de una gestión algo aproblemada que buscaba originalmente tener dos días (no hay por dónde realizar un festival en lunes con nuestra acelerada vida de sociedad chilena), y con Mastodon siendo derivados a una presentación solitaria el 28 de septiembre en el Teatro La Cúpula.

El turno de apertura sería para los exponentes del thrash metal ariqueños Nuclear, aprovechando de hacer gala de su última entrega, "Formula for Anarchy". Acto seguido sería el de Como Asesinar a Felipes, la única propuesta eminentemente de hip hop en un evento enmarcado hacia el rock y el metal. La presencia del quinteto santiaguino es básicamente una anomalía, pero una de la cual supieron sacar gran partido, imponiendo un setlist eminentemente pesado donde algunas de sus interpretaciones incluso se acercaban a una vena más hardcore, y donde también se dio menos énfasis a las inclinaciones más jazz.

Aun contando con la artillería de primera mano que simbolizaba el binomio de los escenarios Escudo, el hangar que albergaba el SGL Stage sería testigo de una jornada no menos agitada, contando con la bestialidad de All Tomorrows, un toque de agresividad ligera y sensual de manos de los veteranos Rama, y un broche de oro entre lo peculiar y lo sencillo. El nativo Alain Johannes traería de vuelta a su tierra su show con experto manejo en la técnica del loud-quiet-loud, a causa de su versátil repertorio.

El supergrupo De La Tierra atrajo el cargo de revelación en la jornada mientras mostraba su álbum homónimo. El amplio manejo táctil del público por parte del vocalista Andrés Giménez emanó una calidez característicamente latina, mientras el grupo (que también cuenta con Andreas Kisser de Sepultura en la guitarra y Sr. Flavio de Los Fabulosos Cadillacs en bajo) se permitieron hasta un cover de Mano Negra ('Señor Matanza') y un momento álgido en 'Reducidores de cabezas'.

Angelo Pierattini sabe mejor que nadie en la nación sísmica que la historia se escribe en la calle, con gente de verdad. A Weichafe le fue asignado el puesto posterior a De la Tierra, y pese a la sorpresa previa, los chilenos supieron estar a la altura y más. Incluso aprovecharon la instancia para mostrar su nuevo EP, repartiéndolo entre los fanáticos.

El desorden se manifiesta en gran parte durante el turno de Gojira y el equipo liderado por Randy Blythe, Lamb of God. Su tarea, la de actuar de transición en una tarde donde muchos asistentes empiezan a perder las neuronas en la espera de los platos mayores, es innegablemente compleja y les perjudica en cierto grado. El apoyo mutuo se manifestó en aparición de Blythe en el 'Backbone' de los franceses, mientras su cabecilla, Joe Duplantier, devolvería el favor a los nativos de Richmond, Virginia, en 'Redneck'. Setlists comprimidos y un horario que solo podría haber sido complicado por condiciones climáticas más extremas no fueron suficiente para que ambos grupos lograran sostener a los fans ya sea en una nube de aturdimiento o corriendo y mosheando en júbilo. Recalcable es también la energía inamovible de Blythe y su mágnetica presencia en el escenario, comandando al pueblo a mostrar de qué estamos hechos.

Retomando el concepto del loud-quiet-loud, maestros de nuestra generación sosteniendo un show difuso como el mercurio, son los Deftones. Comandados por una fuerte intervención del bajista Sergio Vega, casi codo a codo con la naturaleza hiperventilada de Chino Moreno, los de Sacramento caminan (hasta pisotean) un setlist muy dependiente de "White Pony" y "Diamond Eyes", para luego difuminarse y perderse en el ambiente mientras los minutos finales de 'Headup' daban paso a la entrada de Mike Patton y compañía.

Un espacio previsiblemente encomendado a la impredecibilidad, Faith No More se sube a un escenario tapizado en blanco y arreglos florales. Flamboyant. Siempre atento con lo que ocurre en Chile, Patton habrá exclamado un par de veces “un manjar” y tenido múltiples arranques de irreverencia. Su dedicatoria a lo que el grupo llamó un “referente de la cultura chilena”, nada más ni nada menos que una dispersa y entretenida interpretación de 'Midlife Crisis' para Don Chanchisco Corleone. A medio tema la transforman en una disco staple. ¿Introducir 'Chinese Arithmetic' con unas líneas del refrito 'All About That Bass' de Meghan Trainor? Sólo podía ser Faith No More. Y su segmento sin duda jugó y gano, con las presentaciones de "Sol Invictus" cobrando tanta fuerza como los clásicos.

Rescatando el concepto de la irreverencia, Daron Malakian de System of a Down no quiso ser menos, introduciendo el favorito de fans del cuarteto, 'Psycho', con unas líneas de la clásica 'Into the Groove' de Madonna. A modo de disculpa por “haber arruinado 'Suggestions'”, en sus palabras, le recitó a los presentes, “can’t you see that you love my cock?”, antes de disparar en una caótica performance de 'Cigaro'. Damas y caballeros, hablamos de FUCKIN’ SYSTEM OF A DOWN.

Serj Tankian, en forma como siempre, dominando un extenso setlist donde hasta un demo, 'Temper', fue dedicado a las víctimas de la dictadura militar chilena. Todos los temas de "Toxicity", "Mezmerize", "Hypnotize" y el álbum homónimo suenan como atorados en el tema. Auténticas joyas atemporales. Incluso el grupo pudo hacer gala de 'ATWA', no incluida en su setlist de Rock in Rio, y abrir con 'I-E-A-I-A-I-O', del recurrentemente infravalorado "Steal This Album!".

Las notas finales vienieron de mano de 'Sugar', y el ambiente presente no pudo ser más que caos. Caos, es la palabra necesaria para definir la maratónica jornada, que luego de la especulación y los problemas, logró salir adelante, moviendo kilómetros bajo el suelo del ex aeropuerto. Aquí, el rock es el estandarte, en sus diversas expresiones.








Revisa completa nuestra galería de Santiago Gets Louder en este enlace.

Por Camilo Pérez
Fotos: Jorge Vargas Parra