sábado, 7 de junio de 2014

“Hot Fuss”: a 10 años de la explosión


“Breaking my back just to know your name/Seventeen tracks and I've had it with this game”, así, directa y tras una contundente introducción con la banda lanzando cohetes, arranca “Somebody told me”, el primer single, y tal vez de las canciones más reconocibles de “Hot Fuss”, de The Killers, álbum que hoy cumple nada menos que 10 años desde su lanzamiento, primero en Reino Unido.

Es que la mencionada canción resume ciertas características que hacen a este disco relevante 10 años después. Es claro que junto a otras bandas de su generación, como Franz Ferdinand o Interpol, los Killers presentaron una obra explosiva y con vocación bailable, pero además transmite la obsesión por jugar en la cancha de la mejor tradición pop y post punk inglesa, aunque la banda sea oriunda de Las Vegas. Es como si Flowers y compañía estuviesen jugando a ser Duran Duran, aunque matizado con Echo & the Bunnymen, Psychedelic Furs o el Cure más bailable.

Los teclados, como en la misma “Somebody told me” o en “Believe me, Natalie” u “On Top”, generan ambiente, pero también remiten a su influencia directa. En ese sentido, los Killers no esconden el balón sobre sus héroes, y de los elementos que han escogido sobre ellos. Es que la circulación de los discos, ayudado por la difusión del Mp3, rompiendo fronteras de estilos, conectando lugares, superó en ese sentido a una cierta imagen sagrada de la creación musical. Por ello, desde los 90’s, es posible replantear el concepto de “escena”, al menos en su aspecto territorial y hablar más bien de tendencias, donde “Hot Fuss”, tiene algo que decir.

En efecto, el impacto del álbum se resume en los ritmos intensos, que juegan con acompañamientos que no se disputan el protagonismo, sino que potencian a las canciones, las que presentan una colección de imágenes que resumen la noche de fiesta como elemento central (no, no es necesariamente un álbum “conceptual”, pero es el elemento que condensa la coherencia del álbum): desde novios que parecen novias, peleas de pareja que acaban en tragedia, sexo y celos, chicas que tocan batería, a noches de juerga y baile.

No es algo en esencia novedoso, pero la gracia de “Hot Fuss” es hacerse cargo de algo que estaba por estallar: el culto a la alternatividad. Sus referencias y guiños a sonidos más oscuros, pero que apuntan al maisntream más rancio, siempre es una combinación conveniente y agradable para la industria (porque le permite presentar como novedad una y otra vez el viejo cliché de “sex, drugs & rock & roll”) y por supuesto, al consumidor de música-promedio-no melómano, que a punta de entradas caras a shows y a cada vez mayores alternativas de consumo, demanda experiencias distintas. En el 2004 ello estaba en ciernes, y en ese sentido los Killers llegaron a tiempo con un álbum muy bien armado, a punta de canciones con aroma ochentero y alternativo, que hasta hoy siguen y seguirán estallando.



Por Felipe Retamal