jueves, 29 de mayo de 2014

Noel Gallagher: el gran bribón

Un 29 de Mayo de 1967 en Longsight, Manchester, nació Noel Gallagher, acaso uno de los mayores referentes de la música británica de las últimas 3 décadas y emblema de una generación que tomó el mundo por asalto en los 90’s, con canciones melodiosas pero con vocación de volumen alto, e himnos generacionales con vocación de estadio y sudor.

Noel es un sujeto muy relevante, no sólo por hacer muy buenas canciones condensadas en algunos discos fundamentales de Oasis como “Definitely Maybe” (que hoy por hoy cumple 20 años) o el inmortal “(What’s the story) Morning Glory”, sino que por su construcción como personaje.

Por una parte, Noel logra que sus composiciones tengan mucho carácter y aunque muchas veces haga referencias muy evidentes a otras creaciones (asunto que como buen bribón, se toma con relajo), logró articular un sello muy personal. Es que a diferencia de muchos, a Noel no parece importarle que todo ya esté hecho. Pareciera que no piensa al arte, o la creación, en un sistema de lo sagrado, sino que por el contrario lo suyo nace en una cultura de masas, de reproducción y circulación de mercancías en que también la música está inserta. 

En ese sentido, Noel es mucho más irónico de lo que parece, a ratos jugando al misterio, pero a la vez riéndose de aquello con desenfado y cinismo; parece como si en renegar de la originalidad esté la esencia de la fibra que poseen sus canciones. ¿Qué es, ser original? Pareciera preguntarnos. Lo cierto, es que en una Inglaterra hastiada de la era Tatcher, Noel nos hizo creer que lo mejor y lo único que era posible de hacer es beber cervezas con los amigos alentando al Man City, y luego salir por la noche; por eso, su creación no tiene urgencias, ni respeto.

Por ello, Noel se transformó el villano que siempre es tan necesario para la industria: burlesco, mal hablado, engreído y poco respetuoso de las “vacas sagradas” de la industria. Lo suyo es una manera honesta y directa de enfrentar la fama, y en general la vida misma. De allí a que hasta en entrevistas haya peleado con su hermano Liam. Y tampoco es necio: sabe que con ello tendrá la atención que siempre es necesaria para su trabajo. Sin embargo, alguna vez se declaró como un “fan que escribe canciones”, quizás intentando relevar el hecho de mantener una relación personal con sus gustos, su música y la presión de escribir material interesante y de consumo masivo.

Desde bellezas acústicas como 'The Masterplan' o 'Wonderwall', a himnos eléctricos como 'Acquiesce' o 'Supersonic', la obra de Noel resume parte de sus pasiones juveniles desde los Beatles a los Smiths, llevándola a otro sitio. Y aunque no ha convertido su vida en su obra (como Morrissey), y es fácil cargarle el cartel de “plagiador”, Noel ha construido una obra con fibra, alma y carácter que lo posicionan como un compositor relevante e inolvidable.



Por Felipe Retamal