miércoles, 2 de abril de 2014

LollaCL 2014: Dedo arriba, dedo abajo (pt. 2)


DEDO ARRIBA

BUENOS DEBUTS
Vampire Weekend (dom. 17:30, Coca-Cola Stage)

‘Diane Young’ , ‘White Sky’ y ‘Cape Code Kwassa Kwassa’ abrían el que sería un show en una tonalidad calma. Y es que la banda de Ezra Koenig optó por el manejo por sobre la soltura. Vértigo aislado mezclado con un absoluto control del show. De ahí que a ratos pareciese que estaba todo demasiado fríamente calculado, no obstante el repertorio brindaba el suficiente respaldo para que esto último no jugase en contra. Pues aun cuando ‘A-Punk’ o la deliciosa ‘Walcott’ fuesen tocadas a tres cuartos de potencia (cosa que no fue así) son lo suficientemente sólidas como para eliminar de la suma cualquier atisbo de tribulación.

Debut controlado y prolijo para la banda neoyorkina. Para la próxima, eso sí, no andaría mal un poco más de descontrol. Mención aparte para ‘Steps’ que ha de figurar como esos instantes en que la interpretación de un tema se vuelve una postal del festival. Si las nubes de la mañana hubiesen permanecido, hubiese sido perfecto, no obstante el crepúsculo no le sentaba mal. Por Francisco Silva

Johnny Marr (dom. 15:30, Coca Cola Stage)

El Coca Cola Stage tuvo entre sus protagonistas del día domingo a la leyenda Johnny Marr (ex The Smiths) buscando promocionar y sacar adelante su reciente carrera en formato solista con el disco “The Messenger” (2013).

Sin embargo, pese a que es evidente que en determinado punto el mancuniano se aferraría de una u otra forma a la herencia de su banda madre (‘There Is A Light That Never Goes Out’, ‘How Soon Is Now?’ o ‘Bigmouth Strikes Again’ fueron a todas luces los momentos más altos de su show junto a ‘I Fought The Law’), dejó de lado por lo que venía, resultando un pasaje bastante tibio el repaso por sus nuevas composiciones.

Eso fue un indicador de que en sí mismo el show se amparaba en el tributo en lugar de la propuesta, y bueno, el histrionismo de Marr tampoco alcanzaba la amplitud que merecen las canciones de las que se apropiaba.

Era cómo presenciar a la mejor banda tributo del mundo, pero no más allá. Y para esos efectos, con buenos momentos y todo, el guitarrista dejaba la sensación de estar haciendo lo suyo, aunque no a niveles superfluos, entregando el karaoke obligatorio a un público que cantó –casi- todo bajo el abochornado cielo otoñal. Por Francisco Silva


BUENOS REGRESOS

Pixies (dom. 18:45, Claro Stage)

No era primera vez que Pixies venía a Chile, ni tampoco la primera que lo hacía como uno de los platos fuertes de un festival. Sin embargo, verlos en vivo siempre es interesante, algo que va mucho más allá de un simple encuentro con la historia, y eso parece entenderlo el público que repletó el Claro Stage.

Mientras unos metros más allá Lorde cautivaba al público con su voz, la banda de Massachusetts salía a escena con su habitual potencia y 'Bone Machine' como primera canción. A la derecha y con el bajo a la cintura se encontraba una de las principales atracciones de ésta, la cuarta visita de Pixies al país: Paz Lenchantin. La músico de origen argentino, que hace poco se unió a la banda luego de la salida de Kim Deal, estaba ante los ojos de todos, mostrando de entrada las condiciones que la hicieron acreedora de ese puesto. Con ella, el cuarteto logra un sonido compacto, que hace que temas como 'Wave Of Mutilation', 'What Goes Boom', 'Something Against You', 'GougeAway' y 'Head On' (cover de The Jesus and Mary Mary Chain) suenen a la perfección.

Más allá de su abultada batería de éxitos, el concierto del grupo también tuvo espacio para la muestra de nuevo material, como 'Magdalena', corte que formará parte de "Indie Cindy", su inminente quinto disco de estudio (el primero en 23 años). Sin embargo, y como era de esperar, el gran momento de la tarde llegó casi al final, con la postal que brindó el clásico 'Where Is My Mind?'.

Con el sol ya dejando el Parque O'Higgins y con el concierto de Arcade Fire en el horizonte, la sensación no dejaba de ser dulce. No hay qué temer: Pixies está en perfecta forma. Por Ignacio Silva

New Order (dom. 21:30, PlayStation Stage)

Son una de las leyendas de la música popular y un show con su nombre es, de cualquier manera, imperdible. Eso explica que la noche del domingo el alejado PlayStation Stage haya estado totalmente repleto, más allá del complejo horario en el que a New Order le tocó actuar.

Comandada por Bernard Sumner, la banda dio un concierto inolvidable, en el que prácticamente no faltó nada. El sonido fue idóneo, las visuales y su juego con el ambiente (ya a oscuras) también, y la actitud e interpretación del grupo sobre el escenario no tuvo puntos bajos.

Podría haber sido obvio que el quinteto armara una fiesta a base de los hits que han cosechado a lo largo de sus tres décadas de carrera, pero la verdad es que fue mucho más. Si incluso le dieron el honor al público local de escuchar por primera vez un tema nuevo, el primero que muestran en nueve años. Y no sólo eso, pues tras cautivar a la masiva concurrencia que llegó a verlos con éxitos como 'Regret', 'Ceremony', 'Bizarre Love Triangle' y 'Blue Monday', la banda regresó para un cierre magistral: con Ian Curtis en imágenes a sus espaldas, Sumner y compañía tocaron 'Atmosphere' (una rareza en sus sets) y 'Love Will Tear Us Apart', ambas de Joy Division, su banda madre, generado una de las mejores imágenes del festival completo.

Pueden irse integrantes, puede pasar el tiempo, pero New Order siempre será uno de los grupos más originales y con más historia del planeta. Y claro, verlos siempre debería ser una obligación moral. Por Ignacio Silva


ARTISTAS LOCALES CON EXCELENTES SHOWS

Niño Cohete (dom. 16:15, Paris Stage)

El horario era arriesgado. Claro, en un lado tocaba Julian Casablancas, por otro se presentaban las potentes de Savages. Sin embargo, se fueron todas las dudas cuando llegaba la hora de Niño Cohete en La Cúpula (a.k.a Paris Stage) y la gente se apelotonaba por entrar.

Sorpresa para ellos y sorpresa para todos los que estaban ahí, pues la emoción se les salía por sus caras y los impulsó a dar un show de calidad y potencia, pese al mal sonido del lugar.

Repasaron los puntos altos de su "Aves de Chile" (2013) y del primer EP homónimo, dando lugar a coreos y saltos que remecieron el acogedor lugar. Sin duda, un respiro del sur que premió el trabajo que los cinco muchachos venían haciendo con tiempo y que hizo de su nombre, uno de los más potentes de la escena local. Por Jorge Rubio Soto

Ana Tijoux (dom. 13:30, Coca-Cola Stage)

Desde un comienzo, lo de Ana Tijoux fue sobresaliente. La rapera insigne del hip hop local llegaba al festival más convocante de Chile catalogada como una de las artistas que hay que escuchar por la revista Rolling Stone, y en vivo esa premisa no hace más que confirmarse.

Talentosa, la ex Makiza llena el escenario con su presencia, un don que de seguro ha ido mejorando a lo largo de su extensa carrera. Su banda soporte, que incluye al talentoso DJ Dacel en tornamesas, no hace más que llevar a otra dimensión las canciones que ella ha cosechado y la ayudan a sonar con aún más potencia y groove, gracias a versiones rebosantes de sonoridades jazz y funk.

Con un buen número de gente concentrada en el Coca-Cola Stage, la artista interpretó temas de sus cuatro discos de estudio, sola al micrófono o con la colaboración del MC Hordatoj. El repaso dejó varios puntos altos ('A veces', 'En Paro', 'Sacar la voz', 'La rosa de los vientos'), pero lo cierto es que Tijoux apunta a la totalidad del show, que es lo que finalmente queda en la memoria. Una excelente presentación como para no dejar con dudas a nadie. Por Ignacio Silva



Fotos cortesía Lotus Producciones