lunes, 17 de junio de 2013

Reseñas: Black Sabbath - 13 (2013)

“13”, disco de estudio número diecinueve de Black Sabbath, marca el regreso al ruedo de la banda con formación clásica semicompleta -cabe recalcar el “semi”- pues es de conocimiento público que Bill Ward en un mediático tira y afloja decidió no subirse a bordo del bullado retorno, siendo reemplazado en las baquetas por Brad Wilk.

Pero más allá del dato duro y de lo artificioso que suena muchas veces esto de los retornos con aroma a sobreexposición, sería majadero el no reconocer que estamos ante un buen regreso. O mejor dicho aún, ante un disco que está a la altura del legado de su grupo.

El álbum da la sensación que Black Sabbath fue muy consciente de su status de pioneros. Prácticamente dieron marcha a un género y, por ende, asumieron que en este trabajo y a estas alturas de su carrera no tenían por qué mostrarle sus pergaminos a nadie. Revalidarlos menos. Así que acortaron camino y se enfocaron en darle rienda suelta a su oficio.

Resultado de esto es que “13” está habitado por canciones que nos suenan extrañamente familiares ¿Cómo no reconocer aquella huella sonora que recorre todo su legado setentero (donde redundan obras como ‘Master Of Reality’ o ‘Paranoid’)? La referencia es innegable y se justifica en que en lugar de intentar dotar al LP de giros extraños o innovar forzadamente, solo se remitieron a aquello que en su tiempo los consolidó: riffs ásperos y Doom constante. No hay más. La magia de lo simple.

Esto, sin embargo, los acerca peligrosamente el autoplagio, que es tal vez el gran pero de la placa. No obstante, por esta ocasión se puede pasar por alto. La repetitividad no es problema con canciones como ‘Live Forever’ o ‘Loner’, que refrendan eso de que un golpe seguro es cien veces más efectivo que un experimento temeroso. Y demás está decir que son los propios integrantes quienes consiguen que esta reacción dé resultados innovando poco. Geezer Butler sigue impregnando de pesada gravidez su bajo (‘God Is Dead?’), así como Iomi con su guitarra y estilo rasposo pintan con exactitud ese Birmingham sucio e industrial , parapetado de fábricas que ha resultado tan caricaturizado, pero nunca tan bien expresado como en la impronta de esta banda. Ozzy es cuento aparte, lejos ya de sus años mozos, le da el hálito abismal que los temas piden a gritos, por ende su inclusión, por puro mito ya está más más que justificada.

‘End of the Beginning’ y ‘God Is Dead?’ marcan pauta. Duración prolongada y densidad son marca registrada del cuarteto y un evidente guiño a su etapa temprana. ‘Age Of Reason’ aporta la dosis de Doom cavernario que uno imagina en este tipo de disco, así como la cuota de blues maldecido corre por cuenta de ‘Damaged soul’. Y si de guiños se trata, ‘Zeitgeist’ aporta el bajón de decibeles en una especie de ritual pagano con un Ozzy haciendo uso de su espectral y melancólica voz -que indisimuladamente- nos remite a “Planet Caravan”.

El cierre de ‘Dear Father’ con las gotas de lluvia cayendo es sin duda el más claro ejemplo que Sabbath en “13” se rinde tributo a sí mismos. Esta vez parodiando el inicio de su disco homónimo de 1970, aquel que sirvió como carta de presentación a una tormenta que no tardo en estallar. Circularidad le llaman.

Si bien la banda -hoy por hoy- se asemeja a una vieja bestia de tres cabezas, no cae en la trampa de remozar su estilo con la influencia de turno, pues aunque sean una bestia vieja siguen mordiendo, y más fuerte que nadie.

Conocen su peso y alcance, y lo usan a su favor. Aun cuando por instantes puedan abusar de la autoreferencia, este disco podría ser el cierre perfecto para más de cuatro década de carrera. Y bajo ese punto de vista, el revisitar su obra inicial no está de más. Esto último no quita que la pregunta quede en el aire, y de hecho la misma banda desde un inicio lo plantea: “¿Es este el fin del comienzo o el inicio del final?”. Difícil saberlo por ahora.



Artista: Black Sabbath
Disco: 13
Año: 2013
Sello: Vertigo, Universal

Por Francisco Silva