miércoles, 26 de junio de 2013

Corderolobo: Más Borghi que Bielsa

Carlos Vargas ordena y prepara los últimos detalles antes comenzar el ensayo, días previos al lanzamiento de su último disco. Se nota tranquilo, pero a la vez con un cierto aire de ansiedad. Como esperando el momento exacto para saltar y dar el zarpazo letal. Como un lobo acechando a un cordero. Como un Corderolobo a horas del lanzamiento.

De a poco van llegando los integrantes que conforman la banda de soporte de Corderolobo, con nombres como Pepa Hidalgo de Población Parlante, y los ex Jirafa Ardiendo, Nicolás Moreno y Arturo Rodríguez. A estos se les suman los chicos de Black Panorama. Más de diez personas en la sala. Una gran familia.

Corderolobo es claro a la hora de ordenar y llevar la batuta de una banda tan extensa “tratando de conversar por separado y con paciencia también. Más que paciencia, es con ayuda de ellos. Cada uno, más o menos, sabe lo que tiene que hacer”. Punto que también pesa a la hora de realizar las canciones en vivo. “Lo que pasa es que las canciones mías no se componen de partes muy complejas, sino que se comprenden hartas partes simples, lo que permite que la ejecución no sea tan compleja. Y lo que sí es más complejo es que funcionemos todos como de manera coordinada”.

Poniendo el orden de la banda, Corderolobo se siente más como un Borghi que un Bielsa, puesto que “tiene que ver con el manejo de como lo hacemos con las personas que están tocando conmigo, si ser estricto y repetir mucho las cosas o tratar de que fluyan un poco más ellos con lo que hacen. A veces igual se nos escapa un poco y somos más relajados. Son las maneras de cómo vamos armando el cuento para que salga bien”.

A un par de semanas antes de la presentación en vivo de su última placa, Corderolobo colgó de forma gratuita “Desastres Naturales y Mañana en la Mañana”, placa compuesta por diez canciones y que incluye un libro de cuentos e ilustraciones, estas últimas encargadas al artista Ricardo Villavicencio. “Me pareció súper interesante ver relecturas de las canciones, de hecho los cuentos están escrito en base a las letras y las ilustraciones están hechos en base a la música, porque tampoco queríamos que fuera tan obvio que las ilustraciones fueran de los cuentos y pasaron cosas muy divertidas, como por ejemplo la canción 'Gente Que Se Convierte en Fuegos Artificiales', (la letra) tiene un tenor mucho más lúgubre que el cuento, y el cuento es súper bonito”.

Tanto el disco como la compilación de cuentos denotan un trabajo más maduro, lleno de detalles como la canción ‘Antemano’ y su cuento, tal vez el mejor logrado de los nueve restantes. ‘Ciertas Formas de Resplandor’ cierra con una magistral atmósfera tenebrosa gracias al theremin. ‘Autobomba’ y ‘Gente Que Se Convierte en Fuegos Artificiales’ aportan la cuota más rockera de un disco que se mueve por cándidos matices.

La realización de este álbum se hizo a fuego lento, tanto en su confección como en acabado. Así lo afirma Corderolobo: “La grabación del disco, yo creo que debe haber sido un año a lo menos. Y eso además te incluye el tiempo que estuvimos haciendo el libro de los cuentos, las ilustraciones. Todo ese trabajo fue bien “trabajoso”. Nos dimos el tiempo de hacerlo, fue como bien en detalle lo que hicimos”.

En cuanto al método de composición, Corderolobo no va de la mano con las nuevas tecnologías y prefiere un método más artesanal, punto de inflexión en su música: “hago todo con la voz básicamente. Hago la batería con la boca, los instrumentos, los arreglos, trato de traspasar como las ideas que se me van ocurriendo a “maquetear”. Y tampoco tengo mucho método de composición, es más que nada, me trato de ordenar un poco y que las cosas vayan saliendo de una manera más estructurada”.

Día viernes, SCD de Bellavista y una vez finalizado el excelente lanzamiento de Lost Otros, salió a escena Corderolobo junto a su banda, como una verdadera procesión al ritmo de “Congelados”, parte de su homónimo disco del 2011. El show consistió básicamente en la performance casi íntegra de su más reciente trabajo de estudio, pero también hubo espacio para clásicos de su anterior placa. El show tomó alto vuelo con cortes como ‘Volcanes y Lagos’ y ‘Autobomba’, además de la perfecta ejecución del theremin en ‘Ciertas Formas de Resplandor’ y ‘Nimismo’.

Corderolobo siguió manejando los ritmos de su banda, como un Bielsa al borde de la cancha, en ‘Nimismo’ y ‘Come y Calla’. Pero toda tensión y simetría se desapareció en ‘Atún’ y junto a Black Panorama en ‘Gente Que Se Convierte en Fuegos Artificiales’. Borghi hizo su aparición.

El show finalizó con una emotiva interpretación de ‘Lo Que Veían Venir’, cerrando un proceso que duró más de un año en gestarse pero que refleja la constancia y el minucioso trabajo de un artista que se maneja en la ambivalencia de lo estricto y la fluidez de la ejecución musical.



Por Bayron Ríos