miércoles, 6 de junio de 2012

La Vitrola: Sigur Rós – Valtari (2012)

Al día de hoy, seguimos siendo espectadores de una vitrina musical que parece obedecer ciertos dogmas en cuanto a formato, duración, entrega y fines artísticos. Sigur Rós no se exime de este grupo, solo que su dogma parece devolverlos constantemente a abrazar ese sentido artístico que está en otro espectro sonoro y emocional. Se repiten el plato, pero a su bendita/maldita manera.

“Valtari” obedece a esa forma acuática que los Islandeses siempre impregnan en sus placas. Aduciendo a la portada con un barco que se eleva por encima de un mar uterino y etéreo. Formas que parecen incrementar el efecto de las canciones en si, porque la mayoría de las veces una canción nos provoca ir al encuentro de un sentimiento. Por ejemplo ‘Ekki Mukk’ lo trae al lado tuyo, para que la observes y quedes atrapado en una estática de introspección. Como un navegante del barco, no el que lo mira desde la orilla, solo que entre la tripulación de temas te puedes topar con fantasmas y melodías que conoces hace mucho o imaginaste escuchar, pero no te atreviste a abordar antes.

En ese sentido la voz de Jonsi con ese barniz delicado es el gancho inicial que te toma de la mano, pero son las instrumentaciones las que al final ejercen el resto del trabajo, en lo que parece ser un conjunto espiritual, estilizado y ambiental (‘Varùa’).

Bajo esa premisa “Valtari” posee un inicio tremendamente emotivo con ‘Eg Anda’ y –el ya mencionado- ‘Ekki Mukk’. Sin embargo, son temas realmente etéreos como ‘Dauðalogn’ los que marcan los limites en los que se aventuran. Con una belleza estremecedora, juega con las percepciones del receptor sin pudor alguno, en una pieza tremendamente hipnótica. Otras como ‘Varðeldur’ se regodean un poco mas en el mestizaje de elementos sonoros, digamos tintineos sobre texturas electrónicas y un poco de cuerdas para tensar la atmósfera, resultando en un crisol de música para escuchar con detenimiento.

En el trecho final se aventuran con ‘Valtari’ y ‘Fjögur piano’, instrumentales que perpetúan el sentir espiritual de una placa hecha -como dicen sus mismos creadores- sin ninguna predisposición emocional. Más bien, es el auditor quien, expuesto a la sugestión del LP, puede hallar su real y personal significado.

¿Qué tan absorbente puede llegar a ser “Valtari”? Unas cuantas escuchas y tal vez lo sepas: esta es música que interactúa peligrosamente con tus sentidos. Así como necesita de ellos también para poder andar.

Por Francisco Silva