domingo, 10 de junio de 2012

La Vitrola: Neil Young & Crazy Horse - Americana (2012)

Una definición que el mismo Neil Young daría para este álbum, se convertiría a la poste en la única manera de describir la música que aquí se acoge: “canciones que le cantan a un país que ya no existe”.

Si bien ese titulo netamente gringo pueda sonarnos lejano o bien sembrar unos cuantos anticuerpos en quienes vean un colorido demasiado inclinado al país del norte –y, por consiguiente, tremendamente apático- , les resultará interesante la vuelta de tuerca que Young y Crazy Horse (su legendaria banda de apoyo) le dan a las bicentenarias composiciones. Porque mas allá de hablar de una zona geográfica en especifico, estas transversales historias parecen retratar con exactitud un sentir compartido. Al fin y al cabo en todas partes tenemos esperanzas robadas e idiosincrasias tiránicas.

Con el bonachón nombre de “Americana” el canadiense y sus socios de siempre se encargaron de entrelazar varios clásicos de esas tierras y trastocarlas de forma en que los relatos de asesinos y sueños americanos rotos conservaran cierta chispa y un montón de covers reviven en una cabalgata sónica tremendamente accesible.

El común denominador va por el uso de armónicos coros que anidándose en amables melodías le entregan toda la gentileza posible a cortes desprolijos, otros tantos mas lúdicos e incluso varios clásicos instantáneos.

Esta sociedad corta sus nueve años de separación discográfica -desde “Greendale” (2003)- con ‘Oh Sussana!’ y ‘Clementine’, ambos temas de apertura tremendamente asequibles y dinámicos, que invitan sin trabas a sumergirse en los riscosos terrenos de “Americana”.

Luego ‘Tom Dooley’ con una reiterativa estructura toma el mando, sobrepasando uno planos ocho minutos. Afortunadamente, lo que le sigue se irá más de lleno por un country a todo trapo, como en ‘Gallows Pole’, ‘Get a Job’ y, sobretodo, la carismática ‘Travel On' de un finiquito muy pegajoso.

Cuando decía clásico instantáneo me refería a cortes como ‘Jesus Chariot’ una canción perfecta que bordea sin contratiempos la sana convivencia entre la crudeza y la natural melodía que la hace correr y hasta galopar con total soltura.

‘This Land is Your Land’, original del mítico Woodi Guthrie, recobra un poco ese halo de invitación esperanzada (eso si, escondiendo bajo la manga un amargo mensaje). Segundos más tarde muy íntima sonará ‘Wayfarin’ Stranger’; se puede sentir el vapor en los dientes del buen Young cuando la canta de hecho. Y guardan para el final el clásico ‘God Save the Queen’, una pieza antiquísima que tal vez rememora ese sentir colonial del país que era -hace mucho- la sucursal del Imperio Británico en una dignísima (e inesperada) forma de dejar caer el telón a la placa.

En el resumen final quedará la sensación que esta re-visión de clásicos estadounidenses se hace dueña de un positivo saldo a favor. Y si usted le puso sus fichas a este caballo, probablemente haya salido ganando, sobre todo si le juega a alguien tan curtido como N.Young, y más aun si está en compañía de la Crazy Horse. Acá, por el momento, se sigue jugando a ganador.

Por Francisco Silva