sábado, 16 de junio de 2012

La Vitrola Clásicos: Radiohead - OK Computer (1997)


El nombre de este álbum tiene peso y dificulta el poner en contexto lo significativo que se volvió para el ambiente musical, como también para la cultura en general. Un álbum que sobrepaso su propios márgenes para catapultarse en una ovación generalizada desde todos lados. Críticos, músicos y seguidores. Todos en un completo acuerdo, volviéndolo sin querer en la nueva punta de lanza de una generación.

Se le atribuye el poder plasmar en sus canciones los tiempos que corrían, unos que a su manera siguen siendo igual de paranoides hasta hoy. “OK Computer” inicia con la frase “The next world war…” que por obligación puso el soundtrack definitivo para el siglo siguiente. Uno donde máquinas y humanos siguen sin diferenciarse entre sí, en una guerra subliminal o al menos ese es el concepto que “dispusieron” quienes lo interpretaron, pues la verdad éste nació casi por espontaneidad. De hecho, Yorke lo ha repetido en reiteradas ocasiones. El nacimiento de este tercer LP no buscaba en ningún momento recrear alguna idea predeterminada, salvo quizás que sonara mejor que “The Bends” (1995) o que asimilara la congestión sónica de “Bretches Brew”, por ende ese maquinal discurso tras “OK” terminó siendo más incidental que planeado.

Por esa razón es que “OK Computer” se hace tan fuerte, ya que sus fortalezas residen tanto en el marcador global como cuando se reducen a la más mínima expresión llamada canción. Digamos, ‘Paranoid Androd’ es un férreo candidato al himno de los 90`s tanto por sus partes esquizofrénicas con Jonny Greenwood a todo dar, como por sus secciones acústicamente celestiales donde Yorke consigue darle todo el agridulce a su voz en los efectivos “Rain down, Rain down on me”. O bien, 'Karma Police', que con un piano teñido de ocaso consigue espabilar hasta el oído mas endurecido. Y para quienes lo ven como un todo está ‘Fitter Happier’, ese antipoema al posmodernismo que no funcionaria en ningún otro lado que no fuese acá.

De los datos que van sorprendiendo cada vez que se va indagando en la concepción de la placa, son los estudios que fueron usando uno de los más llamativos. Desde un estudio rodante hasta mansiones y, por supuesto, su paso por los míticos Abbey Road , los que le dieron la suficiente producción para alcanzar la coherencia y solidez sonora que buscaron desde un inicio. Difícil que la acústica ‘Exit Music (for a film)’ hubiese sonado así de infinita si no se hubiese grabado en aquella mansión.

Otro dato relevante son los ejes temáticos, entre los que se incluyen el tema de la muerte y resurrección. Ejemplos de ello se ven en ‘Airbag’ y ‘Lucky’, canciones donde se llega a aquellos ejes mediante el uso de signos como choques de autos y accidentes aéreos. Estos recursos serían vueltos a usar por la banda en temas como ‘Weird Fishes Arppeggi’. También añaden lo reiterativo de la vida en cortes como ‘No Surprises’, y la rapidez de ésta en ‘The tourist’.

Y ya siendo más acuciosos, podríamos buscar algunas falencias como el único momento de desacople a esta unidad sónica en ‘Electionering’, donde el tropel guitarrero se desbanda un poco en desmedro del bloque, pero se subsana si lo comparamos con ese equilibrio electro-armónico de ‘Let Down’, la canción con la letra mas depresiva del disco, pero -a su vez- una de las melodías mas espontáneas y bellas a cargo del quinteto de Oxford.

Demás esta decir que desde su llegada el panorama no volvería a ser el mismo por una cantidad razonable de tiempo. Imitadores del falsete de Yorke aparecerían después en masa. Radiohead renegaría de su propia obra, hastiados por escucharse en todos lados y siendo malinterpretados hasta el cansancio. Entonces se acogerían al post-rock un poco escapando de la significación de “OK Computer”, logrando buenos resultados en “Kid A” (2000). Sin embargo, jamás pudieron esconderse de lo trascedente que llego a ser, pues la vida moderna y la soledad universal plasmada en cada lirica, riff, nota o secuencia en este disco del 97’ sigue siendo la misma hasta hoy. Por eso, aunque no quisieran, “OK Computer” les siguió iluminando u oscureciendo -depende del crisol con que se mire- la vida a más y más androides paranoides en 15 años ya desde su publicación.



Por Francisco Silva