viernes, 15 de junio de 2012

La Vitrola: Beach Boys – That’s Why God Made The Radio (2012)

Sin darle muchos rodeos y solo al empezar con esto, uno puede asegurar que “Think About The Days” cabría perfecto dentro de las introducciones idóneas. Un piano algo melancolizado y unos pequeños tintes vocales que dan una idea de lo que viene a ser y representar este disco luego de 50 años de carrera. Ya en el final del tránsito por los senderos de la música popular viene a convertirse en el merecido autoreconocimiento que The Beach Boys le dedican a la música con la que han predicado por toda su carrera.

Un tributo a otros tiempos, donde la Radio era el medio por el cual las bandas tenían que cimentar su éxito. Una verdadera (y bella) nota de agradecimiento se deja caer con ‘That’s why God made the radio' (canción). Es que ante cualquier suspicacia que pudiese levantar esta obra, Wilson y compañía cumplen no siendo ambiciosos y sobretodo dejando que su música cante con ellos. Siempre acompañados por melodías y un escuadrón de armonías vocales por las que parece el tiempo ni siquiera ha pasado.

No hay muchos signos en los cuales aferrarse tampoco, sobre todo a la hora de poder traducir esta colección, ya que siendo ésta “tan a flor de piel” apela a sensibilidades escondidas en cada uno. La música que tu padre pondría un sábado se convierte en la música que tu escucharías por las mañanas con este álbum. Difícil no quedar sin aliento con ‘Shelter’ o ‘The Private Life Of Billie and Sue’. O aún más con ‘Isn’t it Time’. Éstas son las fotografías de que las voces de Al Jardine, Mike Love y Brian Wilson parecieran haberse acogido a alguna cláusula temporal para quedar intactas, tal como sonaban hace veinte o cuarenta años atrás.

En un rotundo refugio de la tormenta se va convirtiendo “That’s why God Made The Radio”. Uno claramente adornado a la vieja usanza y que sin temor a lanzar ciertos reflejos anticuados alcanza su objetivo final. Si aún son más acuciosos y convencerlos de que los Beach Boys la hicieron por quincuagésima vez es una tarea imposible, recurran a ‘Day break over the ocean’ o ‘Beaches in my mind’. Ambos terrenos en los que Mike Love tiene un desempeño vocal a partes iguales armónico y fresco. Difícil renegar de tan sanos aportes que, si bien no son puntales del álbum, nos dicen en qué condiciones están las voces de estos viejos ballenatos.

‘Summers Gone’ es la que tiene la función más complicada dentro del conjunto, ya desde su título anuncia con algo de solemnidad que esto se acaba. ¿Se acaba para que? o ¿Para quién? Pues para la placa es el cierre ideal. Para los Beach Boys tal vez, con ese mar sonando en los últimos pasajes (uno no puede imaginar un escenario más idóneo para ellos), a fin de cuentas es el finiquito a una placa dignísima y que sigue perpetuando el legado sonoro de estos habitantes de la eterna California. Pero lo mejor sigue siendo que la vuelven a hacer. A la antigua, pero la hacen.

Por Francisco Silva